miércoles, 3 de diciembre de 2008

El Mundo bajo el Terror.



Abog. Daniel Merchán M

En momentos en que el terrorismo se hace presente, recordamos todo el horror vivido por la humanidad debido a este flagelo de alta gravedad, que por esta forma de "guerra" no convencional pueden tener fines políticos, religiosos, culturales o simplemente la toma del poder por un medio totalmente ilícito. Por dichas causas, el mundo se ve sacudido diariamente con noticias de atentados producidos en lugares públicos, donde pierden la vida gente inocente y totalmente ajena a esa "guerra" o intereses diversos.

Duros acontecimientos han sido noticia en los últimos años, solo por nombrar algunos casos emblemáticos durante la época contemporánea, encontramos los atentados del 11 de septiembre en los Estados Unidos con el secuestro de 4 aviones comerciales que terminaron por impactar en objetivos predestinados por los terroristas, que terminaron por ejemplo con la caída de las torres gemelas (World Trade Center) de New York, los atentados en las estaciones de trenes de España y Londres, o el del balneario de Sharm el Sheij en Egipto, cada uno de ellos aunado a otros sucesos de quizás menor daño o impacto mediático, significaron la muerte de miles de personas, y la destrucción y perdida de cuantiosos e incalculables daños materiales, solo por disposición de pequeños grupos que se dan a la tarea de infundir el miedo y el dolor en la población mundial.

El terrorismo internacional, bajo cualquiera de sus motivaciones, se ha convertido en una práctica cruel, degradante e inhumana. No le importa si asesina a niños o adultos inocentes, si hiere o destruye indiscriminadamente. Múltiples nombres ha tomado el terrorismo a nivel mundial, bajo sus diversas células o grupos llamados: Al- Qaida, Hamas, Hezbollah, Al-Jihad, ETA, IRA, y muchos otros que aunque de menor dimensión no dejan de representar en su conjunto un gran peligro para la sociedad entera. Un claro ejemplo podemos encontrar recientemente en los atentados acaecidos en la India, en la ciudad de Bombay, donde se generaron un poco menos de 200 muertos al surgir los ataques con bombas y disparos en la capital financiera Hindú, realizados en la atestada Estación Chhatrapati Shivaji; dos hoteles cinco estrellas, el Oberoi Trident, Taj Mahal Palace & Tower; el Leopold Café, un restaurante turístico y en la sede del departamento de policía del sur de Bombay. Todo esto atribuido a grupos terroristas islámicos como los Muyahidines del Decán o Lashkar-e-Toiba quienes son brazos armados vinculados a los radicales islámicos que luchan por el territorio de Cachemira, que es uno de los focos de disputa internacional (Pakistán, China, India) mas importantes de la actualidad.



Sin duda el factor religioso e ideológico ha sido uno de los agravantes para el desenvolvimiento de las agresiones terroristas en la situación actual, y ello resulta aun más peligroso por no necesitar del impulso de intereses políticos o monetarios, sino por el simple hecho del rechazo e intolerancia entre culturas, lo cual representa el estado de guerra continuo de la humanidad, sencillamente por no comprenderse unos a otros, es decir es el odio en si mismo. Hoy más que nunca el dialogo debe imperar ante todo. Naturalmente el terrorismo internacional debe ser combatido y sancionado provenga de donde provenga; pero tanto su definición y calificación como las medidas que se adopten para prevenirlo o eliminarlo, deben surgir de un consenso universal, a través de la ONU. La lucha contra el terrorismo exige la más amplia cooperación internacional, no sólo para identificarlo sino para cortar las fuentes de financiamiento e impedir las actividades públicas o clandestinas de los representantes de este problema, simplemente porque son actividades reñidas con la moral y los principios elementales del Derecho Internacional Humanitario, que en definitiva son la bases de la Paz anhelada en todos los ámbitos de nuestro escenario global.

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