jueves, 2 de julio de 2009

Honduras dividida y confundida.



Daniel Merchán M.

Los últimos sucesos en Honduras han producido una serie de reacciones en el plano internacional que de una u otra manera han afectado la normal realización de las actividades en Centroamérica y el resto del continente, el desajuste sufrido en territorio Hondureño una vez fue removida la figura del Presidente Manuel Zelaya, como primer mandatario del referido País a través de una ocupación militar de casa presidencial que depuso de sus funciones al presidente de Sombrero, mejor conocido como Mel, y que acabo con una expulsión de su nación, para asentarse de inmediato por orden del estamento militar en San José de Costa Rica, y posteriormente aparecer a la luz publica en pijama en una rueda de prensa junto al presidente Oscar Arias que lo recibió en el momento pleno al desenlace de estos acontecimientos, ha causado una estela de dimes y diretes a lo largo y ancho de la geografía universal.

Lo destacable en este caso surge ante las posiciones que ha desarrollado la comunidad internacional por medio de cada uno de sus representantes, el propio presidente Zelaya al día siguiente de su expulsión y destitución por parte del congreso, estaba ejerciendo su función de representante oficial de su nación ante las cumbres del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas) y de la SICA (Sociedad de Integración Centroamericana) que se dieron en Managua capital de Nicaragua. Fuera de estos eventos países como Brasil, Estados Unidos, Argentina, Chile, Colombia, Republica Dominicana, etc. además de comunidades como la Unión Europea u organismos como el MERCOSUR, La OEA, ONU, UNASUR, CARICOM, etc. han manifestado su intención de que se recuperen la institucionalidad y las garantías suficientes para respetar los derechos humanos del pueblo hondureño, sin mencionar que han dado su apoyo irrestricto al gobernante apartado de su territorio.



En otro orden de ideas los reguladores internos de Honduras han establecido un nuevo gobierno liderizado por Roberto Micheletti quien asumió como nuevo mandatario nacional, Micheletti presidente del congreso de Hondura tomo juramento para dirigir los destinos del país centroamericano hasta cumplir el mandato en curso que ha dejado Manuel Zelaya, cuestión hasta este momento debatible ya que desde un lado se habla de Golpe de Estado y del otro de una supuesta Renuncia de este, que ha sido ya divulgada en los diferentes medios internacionales y la cual ha sido también desmentida. El problema que surge de ahora en adelante es el campo de las Relaciones Internacionales con Honduras, ya que desde que se han originado esta cantidad de inusualidades que ciertamente parecían haberse dejado en el pasado, los estados no reconocen al nuevo modelo que se ha erigido en Honduras y por ende se produciría un bloqueo diplomático en el que desde ya las representaciones hondureñas en el exterior son aun las que pertenecen al gobierno puesto en jaque, además de haberse tomado una serie de medidas sancionatorias de orden comercial y económico que colocan en una situación muy difícil al estado hondureño, de no reestablecerse la normalidad en el país. Quizás el tiempo ponga orden a las cosas y algunas posiciones tengan que ceder, pero esto sienta un precedente negativo para el bien común de la sociedad internacional.



La misión que se debe emprender para beneficio del pueblo hondureño surge del esclarecimiento de este tipo de hechos, que lamentablemente hasta este momento han ocasionado un choque frontal de decisiones innecesariamente, que también ha sido llevado al plano militar y de la población bajo protestas en ambos sentidos, como ha sucedido en otras acciones similares. Sin embargo, por simple prevención y en la búsqueda de la pacificación del espíritu de este pueblo latinoamericano es menester de las instituciones y poderes públicos otorgarle oportunamente al pueblo el ejercicio de su soberanía, quien es al final de cuentas el titular de la misma. Una vez que esto suceda ya sea para elegir entre un tema en especial o para elegir a alguna autoridad publica, seguramente será el mejor designio que se ejerza en la realidad política contemporánea, envuelta en un manto de protección que se enmarque en el respeto de las leyes, tratados, derechos propios y vitales, además del supremo interés de una armonía general, que al final del túnel es la luz que tanto se anhela como objetivo compartido de los diferentes sujetos de Derecho Internacional.

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